Un día en la vida de un diseñador floral

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José Luis Lavín

 

Director CADE

 

 

 

Lunes, 8:30 a.m. Llego a la oficina y sobre mi escritorio encuentro el recordatorio que dejé para comenzar con el proyecto que me solicitaron la semana anterior. Mi cuaderno de bocetos se encuentra junto al vaso de lápices de color, lo que me invita a tomar la lapicera y comenzar a bocetar, pero ¿cómo puedo hacerlo sin aún conocer el lugar que decoraré y las fuentes de inspiración para hacerlo?

 

Entonces, repaso los datos que anoté la semana anterior -mientras tomaba un café con mi cliente- para entender qué desea en esta ocasión y lo que espera de este proyecto.

 

Antes de salir de la oficina, paso al taller a dar los buenos días a los muchachos del almacén y al comprador, que empieza su día a las 5:30 am. Es en este taller donde comienza la magia; aparecen frente a mí un gran número de flores de diferentes colores y texturas que a la vista dan una explosión de belleza. Es difícil contenerse para tocarlas. Muevo algunos paquetes para ayudar a acondicionarlas y reviso junto con el responsable del almacén que todo se encuentre en buenas condiciones. Al entrar a la cámara de refrigeración me vuelvo a sorprender como cuando era niño y disfrutaba ver todas las grandes máquinas, solo me queda tiempo para revisar la temperatura y salir hacia mi cita con un nuevo cliente.

 

Llegando al lugar donde nuestro cliente hará su evento, comienza una vez más el nuevo reto de crear algo majestuoso que transforme aquélla bodega gris donde se realizan exposiciones comerciales y otros eventos. En esta ocasión no hay mucho que ver, toca crear desde cero, sin embargo, mantengo una plática enriquecedora con el cliente, en la que puedo sutilmente ir conociendo su estilo de vida, reconocer por qué gusta de algunas cosas y saber qué funcionalidad darle al diseño para que la noche sea justo lo que él desea. Esta es una parte de mi trabajo que más disfruto.

 

Antes de volver a la oficina es tiempo de darse una pausa para almorzar, en algún lugar que me inspire a generar ideas. Comparto la mesa con mi socia y nuestra asistente, mientras comenzamos a platicar de la temática que nuestro cliente quiere para el evento; de inmediato comienzan las dudas y el trabajo de investigación, ya que somos adictos a buscar toda la información acerca del tema, es por ello que pareciera una competencia para ver quien encuentra más información en el teléfono móvil o en la tableta.

 

Entre más buscamos datos sobre el tema -en esta ocasión una pasarela de moda inspirada en la fauna y las artesanías en México- más dudas nos surgen, éstas nos llevan de una página a otra y tanta información hace que la inspiración surja como si solo abriéramos una gran caja de ideas.

 

De inmediato comenzamos a bocetar trazos que hay que pulir, mientras que mi socia boceta en su tableta, yo lo hago de forma más tradicional en papel. Pedimos la cuenta, ya que no podemos esperar a regresar a la oficina para comenzar con el proyecto.

 

Antes de volver al salón de juegos –la oficina-, pasamos de nuevo a los almacenes para ver que las flores y follajes ya estén perfectamente acondicionándose en la cámara de refrigeración y revisar que todos los accesorios como floreros, pedestales, etc., se estén limpiando, les den mantenimiento y los guarden con el extremo cuidado que requieren.

 

Entro a mi salón de juegos, donde hay que preparar la cancha: saco los cubos de color, lápices y plumones, pongo sobre la mesa los floreros que son similares a los que utilizaremos, las listas de costos de materiales, los libros de flores exóticas, las paletas de color y todo lo necesario. Abro la computadora para comenzar a analizar la tabla de costos y definir cuánto dinero asignaré a cada área que vamos a decorar, solo es cuestión de meter los datos en las tablas de cálculo para que aparezca el número deseado.

 

Por fin tengo la cifra, es entonces cuando atiendo una llamada de otro cliente, para concertar una cita en un restaurante el próximo miércoles y comer mientras me expone su proyecto.

 

Ha llegado el momento de diseñar. Ya tengo el presupuesto. Analizo de nuevo las fotos del lugar. Reviso toda la información sobre mi cliente y los potenciales compradores que asistirán a la pasarela para disfrutar de la nueva colección. En esta ocasión el presupuesto es restringido, pero el espacio muy grande, así como el deseo de impactar, claro, sin pasar por encima del vestuario que se presentará en la colección. Es un gran reto, como los que realizan Daniel Öst o Pim van den Akker en Europa.

 

Es necesario sacar toda la creatividad y técnica posibles, trabajar más sobre los bocetos previos e imaginar lo inimaginable para el público asistente, haciendo parecer que todo surge fácil y sencillo. Al analizar las dimensiones del lugar, me doy cuenta que mi cliente quiere impactar en el lugar menos indicado, por ello paso la tarde haciendo bocetos para revisarlos con mi equipo creativo y pulirlos durante los siguientes días, antes de presentarlos a nuestro cliente.

 

5:30 p.m. Es hora de partir, antes de que comience el tránsito pesado de la tarde.

 

Un diseñador floral puede transformar cualquier tipo de espacio en un ambiente increíble; para ello es necesario conocer no solo de decoración, diseño y técnicas para trabajar flores, sino también sobre la evolución de estilos a través del tiempo.

 

 

En México la educación más completa en Diseño Floral está en el Centro de Artes Decorativas CADE www.artesdecorativas.com.mx

3 thoughts on “Un día en la vida de un diseñador floral

    1. Buenas tardes Brenda!!! Gracias por ponerte en contacto con nosotros, ya te enviamos la información solicitada a tu correo.

    2. Buenas tardes Grace!!! Gracias por ponerte en contacto con nosotros, las clases son presenciales.

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